Claro Arena cumple su primer año: Cruzados proyecta aumentar sus ingresos cerca de un 50% durante 2026

A casi un año de la puesta en marcha del renovado estadio de Universidad Católica, Cruzados realiza un positivo balance de la inversión y proyecta cerrar 2026 con un crecimiento cercano al 50% en sus ingresos. El aumento de aforo, la venta de abonos, los eventos y nuevas líneas comerciales aparecen entre los factores que están transformando el modelo de negocio de la institución.

El Claro Arena está próximo a cumplir su primer año de funcionamiento desde su apertura oficial, ocurrida el 23 de agosto de 2025, luego de aproximadamente tres años de trabajos asociados a la remodelación del antiguo estadio San Carlos de Apoquindo.

A doce meses de ese hito, Cruzados S.A.D.P., sociedad que administra el fútbol profesional de Universidad Católica, comienza a observar resultados económicos asociados a una de las mayores inversiones desarrolladas por un club chileno en infraestructura deportiva.

Según señaló el presidente de Cruzados, Matías Claro, la institución espera terminar 2026 con un incremento de alrededor de 50% en sus ingresos respecto del ejercicio anterior, impulsado principalmente por la mayor capacidad del estadio, los partidos disputados como local y la realización de eventos adicionales.

Una inversión cercana a US$50 millones

La remodelación del recinto significó una inversión cercana a los US$50 millones y permitió transformar el antiguo San Carlos de Apoquindo en un estadio con capacidad para más de 20 mil espectadores, incorporando además infraestructura tecnológica y nuevos espacios destinados a la explotación comercial del recinto.

El nuevo estadio fue concebido no solamente para recibir partidos de fútbol, sino como un recinto multipropósito, permitiendo desarrollar espectáculos, actividades corporativas y otros eventos durante el año.

Cuando se inauguró el proyecto, Cruzados y Claro destacaron la incorporación de una red 5G dedicada, WiFi de alta densidad y sistemas tecnológicos orientados a mejorar la experiencia de los asistentes.

Uno de los elementos relevantes del financiamiento y posterior explotación comercial fue también el acuerdo de naming rights, mediante el cual Claro obtuvo los derechos de denominación del estadio por un plazo de 20 años.

Récord de abonados y una nueva fuente de ingresos recurrentes

Uno de los primeros efectos visibles del nuevo recinto ha sido el crecimiento de la base de abonados.

Durante este período, Cruzados alcanzó aproximadamente 14 mil abonos vendidos, superando ampliamente el máximo cercano a 9.300 abonados registrado anteriormente en el antiguo San Carlos de Apoquindo.

La administración incluso optó por limitar la cantidad de abonos, pese a contar con demanda suficiente para continuar vendiendo, con el objetivo de mantener entradas disponibles para público ocasional durante la temporada.

Desde una perspectiva financiera, los abonos representan una fuente particularmente atractiva para una organización deportiva porque permiten anticipar y estabilizar parte de los ingresos del año, reduciendo la dependencia exclusiva de la venta individual de entradas.

A esto se suma el mayor aforo. Antes de la remodelación, la capacidad operacional era considerablemente menor; con el nuevo estadio, Cruzados dispone de aproximadamente 6 mil localidades adicionales, ampliando su capacidad potencial de recaudación por partido.

Eventos: el estadio busca generar ingresos más allá del fútbol

Otro de los elementos centrales del proyecto es evitar que una infraestructura de esta magnitud genere actividad únicamente durante los encuentros de Universidad Católica.

Durante su primer año, el Claro Arena ya ha recibido ocho eventos de espectáculos fuera del fútbol, mientras que la administración plantea como objetivo mantener aproximadamente entre ocho y doce eventos anuales, dependiendo del calendario deportivo y de la demanda de las productoras.

Esta estrategia permite utilizar el activo durante una mayor cantidad de días al año y desarrollar ingresos complementarios vinculados con arriendos, eventos, palcos, publicidad, auspicios y servicios asociados al recinto.

El modelo comercial también incorpora distintas empresas como socios estratégicos y comerciales, además del contrato principal de derechos de nombre del estadio.

Los números ya mostraban una recuperación durante 2025

El crecimiento esperado para 2026 se produce sobre una base que ya había mostrado mejoras durante el ejercicio anterior.

De acuerdo con los resultados informados por Cruzados, durante 2025 los ingresos alcanzaron los $25.431 millones, cifra que representó un crecimiento de 22,8% respecto de 2024. Al mismo tiempo, la pérdida anual disminuyó desde $1.354 millones en 2024 hasta aproximadamente $730 millones en 2025, equivalente a una reducción de 46,1%.

Si la proyección realizada actualmente por la administración de un crecimiento cercano al 50% durante 2026 llegara a materializarse completamente, los ingresos anuales podrían ubicarse teóricamente en torno a los $38 mil millones, tomando como referencia los ingresos reportados para 2025.

Sin embargo, esta cifra corresponde solamente a una estimación basada en la proyección entregada por la administración y no representa todavía un resultado financiero efectivo.

Primer trimestre de 2026: ingresos continúan aumentando

Los últimos estados financieros disponibles ante la Comisión para el Mercado Financiero también permiten observar la evolución inicial del ejercicio.

Durante el primer trimestre de 2026, Cruzados registró ingresos de actividades ordinarias por aproximadamente $8.791 millones, frente a los $7.852 millones del mismo período de 2025. Esto representa un incremento cercano al 12% interanual.

En el mismo período, la sociedad registró una ganancia aproximada de $1.552 millones, comparada con $1.843 millones durante el primer trimestre de 2025.

Estos antecedentes muestran una realidad importante desde el punto de vista empresarial: un crecimiento en ventas no necesariamente implica un aumento equivalente en las utilidades, ya que también deben analizarse los costos operacionales, gastos administrativos, depreciaciones, financiamiento y demás efectos asociados al funcionamiento de una infraestructura de esta magnitud.

Del estadio como infraestructura al estadio como unidad de negocio

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto Claro Arena es precisamente el cambio en la forma de entender un estadio.

La administración anterior de Cruzados ya había anticipado que la nueva infraestructura tenía el potencial de duplicar o incluso superar los ingresos históricos de la sociedad, considerando nuevas fuentes de negocio y la ampliación de la capacidad del recinto.

Actualmente, la institución mantiene esa aspiración, aunque reconoce que alcanzar una duplicación completa dependerá de la consolidación de las diferentes fuentes de ingresos.

El crecimiento no depende solamente de vender más entradas. El modelo considera distintas líneas que pueden operar de manera complementaria:

  • venta de entradas y abonos;
  • publicidad y auspicios;
  • derechos de nombre del estadio;
  • palcos y espacios corporativos;
  • eventos y espectáculos;
  • concesiones y servicios;
  • merchandising;
  • actividades comerciales asociadas al recinto.

Esta diversificación permite que una inversión inicialmente concentrada en infraestructura se transforme progresivamente en un activo generador de múltiples flujos de ingresos.

Un caso empresarial que va más allá del fútbol

Desde una mirada empresarial y financiera, el caso del Claro Arena muestra cómo una inversión de largo plazo puede modificar significativamente la estructura de ingresos de una organización.

El desafío, sin embargo, no está únicamente en incrementar las ventas. La sustentabilidad financiera del proyecto dependerá también de la capacidad de controlar costos, medir la rentabilidad de cada línea de negocio, mantener niveles adecuados de ocupación, gestionar los flujos de efectivo y evaluar permanentemente el retorno obtenido sobre la inversión realizada.

Es precisamente en este punto donde herramientas como el control interno, presupuestos, contabilidad por centros de costos, análisis financiero y medición de rentabilidad por unidad de negocio adquieren especial relevancia.

Un recinto multipropósito puede registrar ingresos provenientes de actividades muy diferentes entre sí y cada una debe ser evaluada de forma separada para conocer cuánto contribuye realmente al resultado final de la organización.

El próximo desafío: consolidar el crecimiento

Cruzados celebrará oficialmente el primer aniversario del Claro Arena este sábado 22 de agosto, durante la jornada en que Universidad Católica enfrentará a Ñublense. La institución anunció actividades especiales, participación de exjugadores, música y distintas acciones conmemorativas.

Sin embargo, desde el punto de vista financiero, el desafío más relevante será comprobar si durante los próximos meses el aumento de actividad del recinto logra traducirse efectivamente en el crecimiento de aproximadamente 50% en los ingresos proyectado para 2026.

El primer año deja señales positivas, pero será el cierre financiero del ejercicio el que permitirá dimensionar con mayor precisión el verdadero impacto económico que el nuevo estadio está generando sobre Cruzados.

Una mirada desde CIMABOX

En CIMABOX Auditores Consultores consideramos que este tipo de proyectos demuestra la importancia de acompañar las grandes inversiones con una adecuada gestión financiera, contable y de control interno.

Crecer en ventas es importante, pero conocer qué negocio genera rentabilidad, cuánto cuesta operarlo, cuál es su margen y cuánto tiempo demorará una inversión en recuperarse es fundamental para tomar decisiones sostenibles.

Seguimos atentos a las principales noticias empresariales, económicas y financieras del país para entregar información que permita comprender no solamente qué ocurrió, sino también qué efectos puede tener desde una perspectiva de negocio.

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